Bertolt Brecht
¿Quién construyó Tebas,
la de las Siete Puertas?
En los libros figuran
sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos
bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida,
¿quién la volvió a levantar otras tantas?
Quienes edificaron la dorada Lima,
¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche
en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales
Roma la grande. Sus césares
¿sobre quienes triunfaron?
Bizancio tantas veces cantada,
para sus habitantes
¿sólo tenía palacios?
Hasta la legendaria
Atlantida, la noche en que el mar se la tragó,
los que se ahogaban
pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida.
¿No lloró más que él?
Federico de Prusia
ganó la guerra de los Treinta Años.
¿Quién ganó también?
Un triunfo en cada página.
¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias,
tantas preguntas.
viernes, 30 de julio de 2010
EL REY DESNUDO
Ernesto Pérez Castillo
El rey salió desnudo, y en la plaza todos le alababan el vestido, hasta que aquel niño le hizo saber la verdad. El rey, humillado pero agradecido, lo llevo consigo a palacio y le ofreció una merienda. El niño estuvo feliz, hasta que volvió afuera, y vio la multitud que lo esperaba.
–¡¡¡Idiota –le gritaron–, nos has echado a perder la diversión!!!
El rey salió desnudo, y en la plaza todos le alababan el vestido, hasta que aquel niño le hizo saber la verdad. El rey, humillado pero agradecido, lo llevo consigo a palacio y le ofreció una merienda. El niño estuvo feliz, hasta que volvió afuera, y vio la multitud que lo esperaba.
–¡¡¡Idiota –le gritaron–, nos has echado a perder la diversión!!!
UN HOMBRE CON FE
Ernesto Pérez Castillo
Cada día riega sus plantas, aunque no tiene ninguna, y se va temprano al trabajo, aunque lleva meses desempleado. Antes de dormir revisa el seguro de la puerta, aunque vive a la intemperie. Los domingos toma el sol, aunque hace mucho que el sol se apagó.
Cada día riega sus plantas, aunque no tiene ninguna, y se va temprano al trabajo, aunque lleva meses desempleado. Antes de dormir revisa el seguro de la puerta, aunque vive a la intemperie. Los domingos toma el sol, aunque hace mucho que el sol se apagó.
viernes, 23 de julio de 2010
La boda de Chelsea Clinton puede costar 2 millones de dólares
Nueva York, 23 jul (EFE).- La boda de Chelsea Clinton, hija del ex presidente estadounidense Bill Clinton y de la actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, puede tener un costo de 2 millones de dólares, publica hoy la cadena de televisión ABC en su web.
Unos 750.000 dólares en el banquete, un cuarto de millón tan sólo en flores y entre 125.000 y 200.000 dólares en el alquiler y mantenimiento del lugar en el que se celebre el enlace son algunas de las astronómicas cifras que se prevé que formen la factura final de la boda de la hija de los Clinton con el banquero Marc Mezvinsky.
Esos son los cálculos realizados por el canal de televisión con la ayuda de Claudia Hanlin, una de las planificadoras de bodas más solicitadas de Nueva York y amiga del organizador oficial de la boda de Chealsea, cuyos detalles se mantienen bajo el máximo secreto y de la que sólo se sabe con seguridad que se celebrará el 31 de julio.
Hanlin, a quien suelen recurrir los grandes magnates neoyorquinos para organizar las bodas de la familia, ha elaborado un listado con los gastos de un enlace que, de cumplirse sus previsiones, dejaría en irrisorio al de Jenna Bush, hija del ex presidente George W.
Bush, que se casó en 2008 mientras su padre aún ocupaba la Casa Blanca.
El coste de aquella boda, celebrada en el rancho de los Bush en Crawford (Texas), fue de apenas 100.000 dólares, según la ABC.
El canal se suma ya con firmeza al resto de medios que apuntan a que el lugar del enlace de Clinton será la mansión Astor Courts, en la localidad de Rhinebeck (Nueva York) y propiedad de Kathleen Hammer y Arthur Seelbinder, conocidos donantes de los Cinton.
Entre los gastos de una boda que Hanlin tilda de "tradicional", destaca el precio del cubierto, que podría alcanzar los 1.500 dólares por cabeza, una cifra que se debe multiplicar por los 500 invitados que se rumorea que reunirá la pareja para darse el "sí quiero" y que saborearán un menú que preparará un restaurante francés de la zona.
A esa cifra hay que sumar la factura de la cena en honor de los novios que se celebrará la noche antes del enlace y que, pese a que no suelen asistir todos los invitados a la boda, podría sumar una cuenta de 250.000 dólares.
El vestido de la novia, que se ha apuntado que podría ser del dominicano Oscar de la Renta, habría costado 15.000 dólares, y además los novios podrían dedicar hasta 20.000 dólares en gastos de peluquería y maquillaje para Chelsea y su séquito de damas de honor.
La música (40.000 dólares), iluminación (entre 75.000 y 100.000) y las fotografías y grabación del evento (60.000 dólares) son otros gastos estimados de una boda en cuya elevada factura destacan los dólares derivados del secretismo que la envuelve, según detalla Hanlin, ya que ni siquiera el personal del evento tiene claro los detalles del mismo y tendrán que estar de guardia durante horas.
También se deben contabilizar los 30.000 dólares que costará la seguridad de la ceremonia, a la que se espera que asistan numerosos rostros conocidos, desde el presidente Barack Obama y su esposa Michelle, hasta personajes como la presentadora Oprah Winfrey, el cineasta Steven Spielberg y la cantante Barbra Streisand, como publican varios medios.
La seguridad y el secretismo que envuelve en enlace ya ha provocado que se produzcan las primeras detenciones en la localidad de Rhinebeck, donde, según detalla hoy la revista New York, fueron detenidos el miércoles dos periodistas noruegos que entraron sin permiso a la mansión donde se cree que se celebrará el evento.
Se trata de un fotógrafo y un reportero del diario Verdens Gang de Oslo, quienes fueron acusados de acceder a una propiedad privada sin permiso, aunque los detenidos negaron que hubieran entrado y afirmaron que simplemente tomaron fotografías desde la puerta.
EFE
Unos 750.000 dólares en el banquete, un cuarto de millón tan sólo en flores y entre 125.000 y 200.000 dólares en el alquiler y mantenimiento del lugar en el que se celebre el enlace son algunas de las astronómicas cifras que se prevé que formen la factura final de la boda de la hija de los Clinton con el banquero Marc Mezvinsky.
Esos son los cálculos realizados por el canal de televisión con la ayuda de Claudia Hanlin, una de las planificadoras de bodas más solicitadas de Nueva York y amiga del organizador oficial de la boda de Chealsea, cuyos detalles se mantienen bajo el máximo secreto y de la que sólo se sabe con seguridad que se celebrará el 31 de julio.
Hanlin, a quien suelen recurrir los grandes magnates neoyorquinos para organizar las bodas de la familia, ha elaborado un listado con los gastos de un enlace que, de cumplirse sus previsiones, dejaría en irrisorio al de Jenna Bush, hija del ex presidente George W.
Bush, que se casó en 2008 mientras su padre aún ocupaba la Casa Blanca.
El coste de aquella boda, celebrada en el rancho de los Bush en Crawford (Texas), fue de apenas 100.000 dólares, según la ABC.
El canal se suma ya con firmeza al resto de medios que apuntan a que el lugar del enlace de Clinton será la mansión Astor Courts, en la localidad de Rhinebeck (Nueva York) y propiedad de Kathleen Hammer y Arthur Seelbinder, conocidos donantes de los Cinton.
Entre los gastos de una boda que Hanlin tilda de "tradicional", destaca el precio del cubierto, que podría alcanzar los 1.500 dólares por cabeza, una cifra que se debe multiplicar por los 500 invitados que se rumorea que reunirá la pareja para darse el "sí quiero" y que saborearán un menú que preparará un restaurante francés de la zona.
A esa cifra hay que sumar la factura de la cena en honor de los novios que se celebrará la noche antes del enlace y que, pese a que no suelen asistir todos los invitados a la boda, podría sumar una cuenta de 250.000 dólares.
El vestido de la novia, que se ha apuntado que podría ser del dominicano Oscar de la Renta, habría costado 15.000 dólares, y además los novios podrían dedicar hasta 20.000 dólares en gastos de peluquería y maquillaje para Chelsea y su séquito de damas de honor.
La música (40.000 dólares), iluminación (entre 75.000 y 100.000) y las fotografías y grabación del evento (60.000 dólares) son otros gastos estimados de una boda en cuya elevada factura destacan los dólares derivados del secretismo que la envuelve, según detalla Hanlin, ya que ni siquiera el personal del evento tiene claro los detalles del mismo y tendrán que estar de guardia durante horas.
También se deben contabilizar los 30.000 dólares que costará la seguridad de la ceremonia, a la que se espera que asistan numerosos rostros conocidos, desde el presidente Barack Obama y su esposa Michelle, hasta personajes como la presentadora Oprah Winfrey, el cineasta Steven Spielberg y la cantante Barbra Streisand, como publican varios medios.
La seguridad y el secretismo que envuelve en enlace ya ha provocado que se produzcan las primeras detenciones en la localidad de Rhinebeck, donde, según detalla hoy la revista New York, fueron detenidos el miércoles dos periodistas noruegos que entraron sin permiso a la mansión donde se cree que se celebrará el evento.
Se trata de un fotógrafo y un reportero del diario Verdens Gang de Oslo, quienes fueron acusados de acceder a una propiedad privada sin permiso, aunque los detenidos negaron que hubieran entrado y afirmaron que simplemente tomaron fotografías desde la puerta.
EFE
sábado, 17 de julio de 2010
GOZANDO EN LA HABANA (CUÉNTAME)
La Charanga Habanera
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad.
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
y tú por allá, ¿que bolá?
Dicen que se siente bien, que Miami es la locura,
pero le falta La Habana, el chisme y la sabrosura.
Dicen que tiene dinero, el carro que ella soñó…
pero no encuentra en Miami, lo que en La Habana dejó…
Ahora te voy a contar algo que me sucedió.
Yo que la quería tanto, pero se fue y me dejó
Lachy!
Quería hacerse famosa, quería ganarse un grammy…
Y salio a probarse su suerte, avión destino Miami.
Dicen que se siente bien que Miami es la locura,
Pero le falta La Habana, el chisme y la sabrosura, sí sí…
Dicen que tiene dinero (¡mentira!), el carro que ella soñó (¡mentira!)…
Pero no encuentra en Miami , lo que en La Habana dejó!
Caridad, por qué tú lloras si gracias a ti me compre la computadora…
Si te fuiste sufre mami, que le van hacer…
¿De que te sirve Micky Mouse si te gusta Elpidio Valdés?
Un audi pa mí…
…el lucrativo pa mí…
¿Pa que vivir de cuento? ¿Qué cuento? ¡Sigo comiendo picadillo, pero contento!
Y ahora me llama llorando, dice que no encuentra el modo,
que no se siente feliz, que de Cuba extraña todo…
Extraña a los Van Van, Hectico y PMM…
Extraña a la Charanga, y el papi que ella más quiere.
Yo sigo charangueando como me da la gana.
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Se siente triste porque, allá no hay Capri ni Tropicana…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Extraña mi Habana Club y la Bucanero que ella tomaba…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
¿Hasta dónde mami? ¿Hasta cuándo?
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir tumbando…
¿Hasta dónde mami? ¿Hasta cuándo?
Si te comportas como yuma tú tienes que ir bajando…
Tumbando, tumbando, tumbando…
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando…
Tumbando, tumbando, tumbando
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando…
Ella está hablando inglés conmigo, y yo no se lo que está hablando…
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando
Y preparado, vamos a gozarlo…
Mano pa’ arriba to’ el mundo…
Vamo to’ el mundo a cantarlo…
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
Y tú por allá ¿que bolá?
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
Y tú por allá, ¿qué bolá?
Oye chula, yo sigo con lo mío y no lo cambio por nada…
Por eso me mantengo, por eso sigo siendo lo que me da la gana,
la reverenda gana!
Desde el cuartel Pavel, Frank, dos metra, respeta,
Camina pa que aprenda,
Esto es pa que goces y no pa que usted no se me reprenda…
Ok, ok, ¿pa qué tú quieres pan, si yo tengo cofi cake?
¿Copiaste?
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad.
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
y tú por allá, ¿que bolá?
Dicen que se siente bien, que Miami es la locura,
pero le falta La Habana, el chisme y la sabrosura.
Dicen que tiene dinero, el carro que ella soñó…
pero no encuentra en Miami, lo que en La Habana dejó…
Ahora te voy a contar algo que me sucedió.
Yo que la quería tanto, pero se fue y me dejó
Lachy!
Quería hacerse famosa, quería ganarse un grammy…
Y salio a probarse su suerte, avión destino Miami.
Dicen que se siente bien que Miami es la locura,
Pero le falta La Habana, el chisme y la sabrosura, sí sí…
Dicen que tiene dinero (¡mentira!), el carro que ella soñó (¡mentira!)…
Pero no encuentra en Miami , lo que en La Habana dejó!
Caridad, por qué tú lloras si gracias a ti me compre la computadora…
Si te fuiste sufre mami, que le van hacer…
¿De que te sirve Micky Mouse si te gusta Elpidio Valdés?
Un audi pa mí…
…el lucrativo pa mí…
¿Pa que vivir de cuento? ¿Qué cuento? ¡Sigo comiendo picadillo, pero contento!
Y ahora me llama llorando, dice que no encuentra el modo,
que no se siente feliz, que de Cuba extraña todo…
Extraña a los Van Van, Hectico y PMM…
Extraña a la Charanga, y el papi que ella más quiere.
Yo sigo charangueando como me da la gana.
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Se siente triste porque, allá no hay Capri ni Tropicana…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
Extraña mi Habana Club y la Bucanero que ella tomaba…
Tu llorando en Miami, yo gozando en La Habana…
¿Hasta dónde mami? ¿Hasta cuándo?
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir tumbando…
¿Hasta dónde mami? ¿Hasta cuándo?
Si te comportas como yuma tú tienes que ir bajando…
Tumbando, tumbando, tumbando…
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando…
Tumbando, tumbando, tumbando
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando…
Ella está hablando inglés conmigo, y yo no se lo que está hablando…
Si te comportas como yuma, tú tienes que ir bajando
Y preparado, vamos a gozarlo…
Mano pa’ arriba to’ el mundo…
Vamo to’ el mundo a cantarlo…
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
Y tú por allá ¿que bolá?
Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
Cuéntame, cómo te va, yo por aquí, muy bien…
Y tú por allá, ¿qué bolá?
Oye chula, yo sigo con lo mío y no lo cambio por nada…
Por eso me mantengo, por eso sigo siendo lo que me da la gana,
la reverenda gana!
Desde el cuartel Pavel, Frank, dos metra, respeta,
Camina pa que aprenda,
Esto es pa que goces y no pa que usted no se me reprenda…
Ok, ok, ¿pa qué tú quieres pan, si yo tengo cofi cake?
¿Copiaste?
lunes, 12 de julio de 2010
MEMORIAL DE PENÉLOPE
Ernesto Pérez Castillo
Mis amantes son los hilos del manto inmenso que tejo tenaz para que no regreses nunca. Si un día apareces por esa puerta sus fantasmas te echarán a patadas por el culo. Ellos colman las habitaciones. De día les veo deambular nostálgicos y se despeñan desde los balcones para morirse otra vez porque no aceptan su derrota y olvidan el maleficio que nos ha regalado prometeo de hacernos ignorantes, para que buscásemos luz, y ciegos, para que tuviésemos fe.
El cuento completo en: Memorial de Penélope
Mis amantes son los hilos del manto inmenso que tejo tenaz para que no regreses nunca. Si un día apareces por esa puerta sus fantasmas te echarán a patadas por el culo. Ellos colman las habitaciones. De día les veo deambular nostálgicos y se despeñan desde los balcones para morirse otra vez porque no aceptan su derrota y olvidan el maleficio que nos ha regalado prometeo de hacernos ignorantes, para que buscásemos luz, y ciegos, para que tuviésemos fe.
El cuento completo en: Memorial de Penélope
viernes, 9 de julio de 2010
FARIÑAS Y MACONDO
Ernesto Pérez Castillo
El reciente anuncio del gobierno cubano sobre la pronta liberación de los mercenarios encarcelados desde 2003 ha puesto alas a quienes no tienen pies, cuando además el suelo se les ha movido de lugar.
En medio de su desorientación, lo más ridículo del asunto es que Fariñas y el coro de enanos que le acompañan creen haber ganado una pelea que en verdad nunca existió.
Como peones que son, celebran y reclaman para sí una victoria que no les pertenece, ante el temor de que a la vuelta de la esquina sus amos les den el contenazo.
Por lo pronto se sabe que Fariñas, sorprendido por la noticia, se quejaba que la iglesia no le había comunicado nada oficialmente. El pobre, aun está a la espera de la llamada que nunca se producirá.
De ahí que en su “Nota Informativa” alertara que solo estaba deteniendo su huelga de hambre por un período de cuatro meses. Ese es el lapso que él mismo se ha dado para encontrar otra razón para volver a las andadas. Teniendo en cuenta que ese plazo se cuenta desde el 7 de julio, se puede augurar desde ya que su próxima huelga comenzará ni más ni menos que el 7 de noviembre, en saludo a la gran revolución socialista de los bolcheviques en Rusia.
Y eso es lo que sería de esperar, pues ya se sabe que alguien como él –que acumula sobre sí el record de más de una veintena de huelguitas–, por macondiano que parezca, se gana la comida haciendo huelgas de hambre.
El reciente anuncio del gobierno cubano sobre la pronta liberación de los mercenarios encarcelados desde 2003 ha puesto alas a quienes no tienen pies, cuando además el suelo se les ha movido de lugar.
En medio de su desorientación, lo más ridículo del asunto es que Fariñas y el coro de enanos que le acompañan creen haber ganado una pelea que en verdad nunca existió.
Como peones que son, celebran y reclaman para sí una victoria que no les pertenece, ante el temor de que a la vuelta de la esquina sus amos les den el contenazo.
Por lo pronto se sabe que Fariñas, sorprendido por la noticia, se quejaba que la iglesia no le había comunicado nada oficialmente. El pobre, aun está a la espera de la llamada que nunca se producirá.
De ahí que en su “Nota Informativa” alertara que solo estaba deteniendo su huelga de hambre por un período de cuatro meses. Ese es el lapso que él mismo se ha dado para encontrar otra razón para volver a las andadas. Teniendo en cuenta que ese plazo se cuenta desde el 7 de julio, se puede augurar desde ya que su próxima huelga comenzará ni más ni menos que el 7 de noviembre, en saludo a la gran revolución socialista de los bolcheviques en Rusia.
Y eso es lo que sería de esperar, pues ya se sabe que alguien como él –que acumula sobre sí el record de más de una veintena de huelguitas–, por macondiano que parezca, se gana la comida haciendo huelgas de hambre.
jueves, 8 de julio de 2010
MANIFIESTO COMUNISTA
Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad.
En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos.
miércoles, 7 de julio de 2010
ARZOBISPADO DE LA HABANA
NOTA DE PRENSA
Al mediodía de hoy, miércoles 7 de julio, el cardenal Jaime Ortega Alamino ha sido recibido por el presidente cubano Raúl Castro Ruz. En el encuentro participaron también el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.
Horas antes, el cardenal Ortega había sostenido una reunión de trabajo conjunta con los ministros Moratinos y Rodríguez Parrilla.
Durante estas citas de hoy se conversó sobre el proceso iniciado el pasado 19 de mayo, cuando el presidente Raúl Castro Ruz recibió al cardenal Jaime Ortega y al presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez.
Hasta el presente, el desarrollo de este proceso ha permitido la liberación de un prisionero y el traslado de otros doce a sus provincias de residencia.
En el ámbito de estos encuentros de hoy, y siguiendo la continuidad del proceso antes mencionado, el cardenal Ortega fue informado que en las próximas horas otros seis prisioneros serán trasladados a sus provincias de residencia y que cinco más serán puestos en libertad y podrán salir en breve para España en compañía de sus familiares.
Las autoridades cubanas informaron además que los 47 prisioneros que restan de los que fueron detenidos en 2003, serán puestos en libertad y podrán salir del país. Esta gestión será concluida en un periodo de tres a cuatro meses a partir de este momento.
Este proceso ha tomado en consideración las propuestas expresadas previamente al cardenal Ortega por los familiares de los presos.
Orlando Márquez Hidalgo La Habana , 7 de julio de 2010
Ver en: http://palabranueva.net/contens/pn_notic.htm#1031
Al mediodía de hoy, miércoles 7 de julio, el cardenal Jaime Ortega Alamino ha sido recibido por el presidente cubano Raúl Castro Ruz. En el encuentro participaron también el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.
Horas antes, el cardenal Ortega había sostenido una reunión de trabajo conjunta con los ministros Moratinos y Rodríguez Parrilla.
Durante estas citas de hoy se conversó sobre el proceso iniciado el pasado 19 de mayo, cuando el presidente Raúl Castro Ruz recibió al cardenal Jaime Ortega y al presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez.
Hasta el presente, el desarrollo de este proceso ha permitido la liberación de un prisionero y el traslado de otros doce a sus provincias de residencia.
En el ámbito de estos encuentros de hoy, y siguiendo la continuidad del proceso antes mencionado, el cardenal Ortega fue informado que en las próximas horas otros seis prisioneros serán trasladados a sus provincias de residencia y que cinco más serán puestos en libertad y podrán salir en breve para España en compañía de sus familiares.
Las autoridades cubanas informaron además que los 47 prisioneros que restan de los que fueron detenidos en 2003, serán puestos en libertad y podrán salir del país. Esta gestión será concluida en un periodo de tres a cuatro meses a partir de este momento.
Este proceso ha tomado en consideración las propuestas expresadas previamente al cardenal Ortega por los familiares de los presos.
Orlando Márquez Hidalgo La Habana , 7 de julio de 2010
Ver en: http://palabranueva.net/contens/pn_notic.htm#1031
¿POR QUE SOCIALISMO?
Albert Einstein (Publicado originalmente en Monthly Review, New York, mayo 1949)
El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad. La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal.
Leer más en: ¿POR QUE SOCIALISMO?
jueves, 1 de julio de 2010
YOANI SÁNCHEZ Y EL ARTE DE LA CONNIVENCIA
Ernesto Pérez Castillo
La seriedad de los concursos literarios es de viejo sabido que fluctúa con las mareas –casi siempre de mal a peor. Mil y una vez han sido cuestionados sus resultados, y mil y una vez más lo serán, con o sin razón: ese es su sino, o para decirlo en cubano, la manera que a Yoani le encantará: ese es su maletín.
Pero a veces los organizadores de concursos se pasan de la raya, y es el caso del concurso de la pinareña revista Convivencia, que acaba de premiar su certamen de cuento, ensayo, poesía, audiovisuales y fotografía, y como jurado convocó –¡de jurado de todo eso a la vez, vale aclarar!– a doña Yoani Sánchez y a su esposo Reinaldo Escobar, con quien vive desde los nueve años, según afirma ella misma y nunca ha desmentido en su blog.
Es cierto que el jurado contó con la participación, además, de tres escritores, pero eso no cuenta ahora. El punto es preguntarse: ¿Qué rayos hacen Yoani y Reinaldo de jurados de nada? ¿Es que de algún tema tienen algo que decir?
Concentrémonos en la blodeguera. Para comenzar, sería bueno recordar sus propias palabras en su blog donde asevera en el perfil: “Al terminar la Universidad había comprendido dos cosas: la primera, que el mundo de la intelectualidad y la alta cultura me repugnaba y la más dolorosa, que ya no quería ser filóloga”.
Entonces: ¿Qué puede esperarse de una persona que goebbelianamente afirma que le repugnan la intelectualidad y la cultura? ¿Qué sentido tiene su participación en jurado de concurso alguno que pretenda legitimarse?
Pero además: ¿Es Yoani Sánchez escritora? No. Y que nadie venga a decirme que ha publicado un libro. Que hasta donde se sabe, lo que han hecho por ella es editarle, una y otra y otra vez, la misma compilación de lo posteado en su blog.
Y tantas reimpresiones se deben no a que alcanzara la categoría de best seller –que ninguna editorial hasta el sol de hoy lo ha dicho, ni se ha atrevido apenas a hacer publicas las cifras de venta del mamotreto en cuestión, quizá tendientes a cero–, sino que todo apunta a que el esfuerzo por poner sus parrafadas en papel son solo una de las tantas operaciones encubiertas para el lavado del dinero de los pagos que recibe por su labor contra Cuba, junto a los premios que le llueven, incluso sin que ella siquiera se entere.
El que la blodeguera sea filóloga no es más que un chiste, teniendo en cuenta que Yoani confunde el significado de “inmune” con “impune”, y su pobreza y cortedad a la hora de redactar no le alcanzan más que para volver una y otra vez a usar metáforas de burda y lata connotación erótica, baste para confirmarlo una lectura de su más reciente post, que tituló “El arte de la Convivencia” y versa precisamente sobre su participación como jurado del mentado concurso.
Allí a la Yoani –que además presume de una escritura poética– se le escapan frases como: “El viento colándose por la ventanilla y haciendo mi pelo una maraña, el estremecimiento en la nuca”, y a la hora de describir una larga carretera no se le ocurre más que decir que es: “oscura y mojada”, o ese “patio de Karina abarrotado por los miembros” y luego, para calificar el diálogo posterior, aventura que las frases “tenían carácter de cincel, de barrena que traspasa”.
¿Soy solo yo, o cualquiera puede notar que esta muchacha padece de una elaboración primaria y elemental, y por ello acude y abusa de las connotaciones sexuales, las de más fácil elaboración?
Nótese las referencias fálicas en el “cincel” y en la “barrena que traspasa”, la torpe obviedad de lo erótico en lo “oscuro” –el cliché simplón de lo negro como objeto sexual–, y qué decir de su nuca estremecida, y la colocación nunca tan desafortunada del adjetivo “mojada”.
Todo lo anterior para no comentar sobre aquel patio “abarrotado por los miembros”, una construcción típica del peor periodismo del Juventud Rebelde de los ochenta, al estilo de su esposo Escobar –otra vez la oreja peludísima de Reynaldo pensado en demasía sobre cada cuartilla de Yoani.
Ella, que además se las da de editora, olvida poner un ojo crítico –porque no lo tiene– sobre sus letras, pues nada peor que usar ese “abarrotada”, que se refiere a muchos barrotes –los que conforman una celda–, todo lo contrario a un patio, y con “miembros” vuelve a las resonancias fálicas pues esa palabra entre nosotros las más de las veces se refiere al miembro viril.
Pero encima, la blodeguera tiene algo que decir en un jurado de audiovisuales… cuando hasta ahora, su mejor audiovisual carecía de video… Para ponerle la tapa al pomo, además Yoani es jurado de ensayo –¿ya dije arriba que todo eso lo hizo a la vez?–, pero, y este es un pero enorme: ¿cuándo demonios Yoani Sánchez ha escrito un ensayo?
¿Cómo puede –si no fuera por una egolatría extrema– asumir que es serio, creíble, o cuando menos decente, posar de escritora, de ensayista, de poeta y de realizadora de audiovisuales alguien –ella misma–, cuando su autoridad en todos esos temas equivale a 32 grados Fahrenheit?
Lo demás queda en manos de los organizadores, que quiéranlo o no, créanlo o no, asumen un compromiso ético y moral al convocar su concurso. Y en este caso, al contarse entre sus jurado la blodeguera y su esposo, no han hecho otra cosa que burlarse con ensañamiento de los incautos concursantes.
La seriedad de los concursos literarios es de viejo sabido que fluctúa con las mareas –casi siempre de mal a peor. Mil y una vez han sido cuestionados sus resultados, y mil y una vez más lo serán, con o sin razón: ese es su sino, o para decirlo en cubano, la manera que a Yoani le encantará: ese es su maletín.
Pero a veces los organizadores de concursos se pasan de la raya, y es el caso del concurso de la pinareña revista Convivencia, que acaba de premiar su certamen de cuento, ensayo, poesía, audiovisuales y fotografía, y como jurado convocó –¡de jurado de todo eso a la vez, vale aclarar!– a doña Yoani Sánchez y a su esposo Reinaldo Escobar, con quien vive desde los nueve años, según afirma ella misma y nunca ha desmentido en su blog.
Es cierto que el jurado contó con la participación, además, de tres escritores, pero eso no cuenta ahora. El punto es preguntarse: ¿Qué rayos hacen Yoani y Reinaldo de jurados de nada? ¿Es que de algún tema tienen algo que decir?
Concentrémonos en la blodeguera. Para comenzar, sería bueno recordar sus propias palabras en su blog donde asevera en el perfil: “Al terminar la Universidad había comprendido dos cosas: la primera, que el mundo de la intelectualidad y la alta cultura me repugnaba y la más dolorosa, que ya no quería ser filóloga”.
Entonces: ¿Qué puede esperarse de una persona que goebbelianamente afirma que le repugnan la intelectualidad y la cultura? ¿Qué sentido tiene su participación en jurado de concurso alguno que pretenda legitimarse?
Pero además: ¿Es Yoani Sánchez escritora? No. Y que nadie venga a decirme que ha publicado un libro. Que hasta donde se sabe, lo que han hecho por ella es editarle, una y otra y otra vez, la misma compilación de lo posteado en su blog.
Y tantas reimpresiones se deben no a que alcanzara la categoría de best seller –que ninguna editorial hasta el sol de hoy lo ha dicho, ni se ha atrevido apenas a hacer publicas las cifras de venta del mamotreto en cuestión, quizá tendientes a cero–, sino que todo apunta a que el esfuerzo por poner sus parrafadas en papel son solo una de las tantas operaciones encubiertas para el lavado del dinero de los pagos que recibe por su labor contra Cuba, junto a los premios que le llueven, incluso sin que ella siquiera se entere.
El que la blodeguera sea filóloga no es más que un chiste, teniendo en cuenta que Yoani confunde el significado de “inmune” con “impune”, y su pobreza y cortedad a la hora de redactar no le alcanzan más que para volver una y otra vez a usar metáforas de burda y lata connotación erótica, baste para confirmarlo una lectura de su más reciente post, que tituló “El arte de la Convivencia” y versa precisamente sobre su participación como jurado del mentado concurso.
Allí a la Yoani –que además presume de una escritura poética– se le escapan frases como: “El viento colándose por la ventanilla y haciendo mi pelo una maraña, el estremecimiento en la nuca”, y a la hora de describir una larga carretera no se le ocurre más que decir que es: “oscura y mojada”, o ese “patio de Karina abarrotado por los miembros” y luego, para calificar el diálogo posterior, aventura que las frases “tenían carácter de cincel, de barrena que traspasa”.
¿Soy solo yo, o cualquiera puede notar que esta muchacha padece de una elaboración primaria y elemental, y por ello acude y abusa de las connotaciones sexuales, las de más fácil elaboración?
Nótese las referencias fálicas en el “cincel” y en la “barrena que traspasa”, la torpe obviedad de lo erótico en lo “oscuro” –el cliché simplón de lo negro como objeto sexual–, y qué decir de su nuca estremecida, y la colocación nunca tan desafortunada del adjetivo “mojada”.
Todo lo anterior para no comentar sobre aquel patio “abarrotado por los miembros”, una construcción típica del peor periodismo del Juventud Rebelde de los ochenta, al estilo de su esposo Escobar –otra vez la oreja peludísima de Reynaldo pensado en demasía sobre cada cuartilla de Yoani.
Ella, que además se las da de editora, olvida poner un ojo crítico –porque no lo tiene– sobre sus letras, pues nada peor que usar ese “abarrotada”, que se refiere a muchos barrotes –los que conforman una celda–, todo lo contrario a un patio, y con “miembros” vuelve a las resonancias fálicas pues esa palabra entre nosotros las más de las veces se refiere al miembro viril.
Pero encima, la blodeguera tiene algo que decir en un jurado de audiovisuales… cuando hasta ahora, su mejor audiovisual carecía de video… Para ponerle la tapa al pomo, además Yoani es jurado de ensayo –¿ya dije arriba que todo eso lo hizo a la vez?–, pero, y este es un pero enorme: ¿cuándo demonios Yoani Sánchez ha escrito un ensayo?
¿Cómo puede –si no fuera por una egolatría extrema– asumir que es serio, creíble, o cuando menos decente, posar de escritora, de ensayista, de poeta y de realizadora de audiovisuales alguien –ella misma–, cuando su autoridad en todos esos temas equivale a 32 grados Fahrenheit?
Lo demás queda en manos de los organizadores, que quiéranlo o no, créanlo o no, asumen un compromiso ético y moral al convocar su concurso. Y en este caso, al contarse entre sus jurado la blodeguera y su esposo, no han hecho otra cosa que burlarse con ensañamiento de los incautos concursantes.
martes, 29 de junio de 2010
ERNESTO HERNÁNDEZ BUSHTO Y LA HUELGA GENERAL
Ernesto Pérez Castillo
Ernesto Hernández Bushto es un pícaro, pero además es un pícaro consentido. Por razones misteriosas y nunca expuestas mantiene hace días cerrado su blog –www.penultimosdias.com– y mientras tanto le toma el pelo a El País dándole agua por limonada al entregarle como nuevo un artículo (Los límites de la ciberdisidencia) que no es otra cosa que un auto refrito de su propio discurso de meses atrás ante el auditorium del Instituto Bush.
Algo pasó allí, en la lejana Texas, pues el caso es que al regresar de allá, Bushto prometió en blanco y negro contar lo sucedió, en una crónica según él: “concebida en tres partes, que espero concluir la próxima semana, me gustaría contar muchas de las cosas que allí sucedieron” pero que a la vuelta de varias semanas se ha visto que, también por extrañas razones, nunca terminó de redactar.
Escribió y publicó la primera, en que no hablaba de nada, y escribió y publicó la segunda, en la que dijo menos que en la anterior. Quien las haya leído –lo cual ya es imposible, tras el cierre voluntario de su blog– podrá ver que allí apenas comenta cuántas cervezas –y con quién– se bebió en sus dulces días texanos.
Y no solo él guardó recatado silencio sobre aquel evento, pues la “gran prensa” –El País incluido– no se gastó ni media pulgada de papel en reseñar el suceso, ni mucho menos en sacar a la luz una sola de las torpezas improvisadas allí.
Ahora, a tanto tiempo de tener sedientos a sus seguidores, se cuela en las páginas de opinión de El País, no para decir algo nuevo, sino para repetir más de lo mismo, lo mismitico que antes soltó en inglés –al parecer sin eco alguno– y esto es importante pues sale de su puño y letra: la ciberdisidencia tiene perdida la batalla en la red.
De todas maneras, Bushto es un hombre con fe, lo que pasa es que la suya es una fe a contracorriente. Mientras él se desgañita a los cuatro vientos alertando que la Internet, Twitter, Facebook y en general las ciber redes sociales todas no sirven para nada –en sus palabras: “ninguno de esos movimientos ha conseguido derrocar a régimen alguno”–, de todas maneras la USAID acaba de liberar un montonzón de millones precisamente, y a contrapelo de lo que Bushto plantea, para oxigenar y sostener a sus ciber mercenarios en Cuba.
Hernández Bushto, en todo caso, tiene muy clara la tarea. Según él: “hay que volver a los viejos métodos del disidente tradicional: hacer huelgas, salir a las calles”. Pero OJO, que él está muy muy muy lejos de nuestras calles, en la tranquilidad de Barcelona, y es desde esa paz –como buen capitán araña– que Bushto ordena a los otros salir a las avenida a jugarse el pellejo.
Que nadie se ilusione pensando que Ernestico tomará un avión y desembarcará en La Habana dispuesto a tumbar por la fuerza al gobierno cubano. Qué va… que él es un jugador que jamás arriesga nada en sus apuestas, que para eso él también tiene su solución. No hay que olvidar que el 30 de agosto de 2008, en su blog, Bushto publicó uno de sus desatinos, titulado “¿Victoria?” –http://www.penultimosdias.com/2008/08/30/%C2%BFvictoria/–, ?”– donde aventuraba con entusiasmo sin par: “Mi opinión más íntima sobre la situación cubana es que una intervención militar de EE UU sería la manera más rápida y productiva de acabar con el castrismo.”
Nótese que igualmente en esa propuesta Bushto no arriesga nada, salvo su vergüenza, tan verde –como los dólares que lo sostienen– que hace rato se la comió un chivo.
Por lo pronto, lo único que queda claro en todo esto es que Bushto conserva todavía un ápice de coherencia y cumple su valiente llamado a la huelga –ahora que las huelgas están de moda– y por eso ha emprendido su propia huelguita, cerrando su blog.
Ernesto Hernández Bushto es un pícaro, pero además es un pícaro consentido. Por razones misteriosas y nunca expuestas mantiene hace días cerrado su blog –www.penultimosdias.com– y mientras tanto le toma el pelo a El País dándole agua por limonada al entregarle como nuevo un artículo (Los límites de la ciberdisidencia) que no es otra cosa que un auto refrito de su propio discurso de meses atrás ante el auditorium del Instituto Bush.
Algo pasó allí, en la lejana Texas, pues el caso es que al regresar de allá, Bushto prometió en blanco y negro contar lo sucedió, en una crónica según él: “concebida en tres partes, que espero concluir la próxima semana, me gustaría contar muchas de las cosas que allí sucedieron” pero que a la vuelta de varias semanas se ha visto que, también por extrañas razones, nunca terminó de redactar.
Escribió y publicó la primera, en que no hablaba de nada, y escribió y publicó la segunda, en la que dijo menos que en la anterior. Quien las haya leído –lo cual ya es imposible, tras el cierre voluntario de su blog– podrá ver que allí apenas comenta cuántas cervezas –y con quién– se bebió en sus dulces días texanos.
Y no solo él guardó recatado silencio sobre aquel evento, pues la “gran prensa” –El País incluido– no se gastó ni media pulgada de papel en reseñar el suceso, ni mucho menos en sacar a la luz una sola de las torpezas improvisadas allí.
Ahora, a tanto tiempo de tener sedientos a sus seguidores, se cuela en las páginas de opinión de El País, no para decir algo nuevo, sino para repetir más de lo mismo, lo mismitico que antes soltó en inglés –al parecer sin eco alguno– y esto es importante pues sale de su puño y letra: la ciberdisidencia tiene perdida la batalla en la red.
De todas maneras, Bushto es un hombre con fe, lo que pasa es que la suya es una fe a contracorriente. Mientras él se desgañita a los cuatro vientos alertando que la Internet, Twitter, Facebook y en general las ciber redes sociales todas no sirven para nada –en sus palabras: “ninguno de esos movimientos ha conseguido derrocar a régimen alguno”–, de todas maneras la USAID acaba de liberar un montonzón de millones precisamente, y a contrapelo de lo que Bushto plantea, para oxigenar y sostener a sus ciber mercenarios en Cuba.
Hernández Bushto, en todo caso, tiene muy clara la tarea. Según él: “hay que volver a los viejos métodos del disidente tradicional: hacer huelgas, salir a las calles”. Pero OJO, que él está muy muy muy lejos de nuestras calles, en la tranquilidad de Barcelona, y es desde esa paz –como buen capitán araña– que Bushto ordena a los otros salir a las avenida a jugarse el pellejo.
Que nadie se ilusione pensando que Ernestico tomará un avión y desembarcará en La Habana dispuesto a tumbar por la fuerza al gobierno cubano. Qué va… que él es un jugador que jamás arriesga nada en sus apuestas, que para eso él también tiene su solución. No hay que olvidar que el 30 de agosto de 2008, en su blog, Bushto publicó uno de sus desatinos, titulado “¿Victoria?” –http://www.penultimosdias.com/2008/08/30/%C2%BFvictoria/–, ?”– donde aventuraba con entusiasmo sin par: “Mi opinión más íntima sobre la situación cubana es que una intervención militar de EE UU sería la manera más rápida y productiva de acabar con el castrismo.”
Nótese que igualmente en esa propuesta Bushto no arriesga nada, salvo su vergüenza, tan verde –como los dólares que lo sostienen– que hace rato se la comió un chivo.
Por lo pronto, lo único que queda claro en todo esto es que Bushto conserva todavía un ápice de coherencia y cumple su valiente llamado a la huelga –ahora que las huelgas están de moda– y por eso ha emprendido su propia huelguita, cerrando su blog.
sábado, 26 de junio de 2010
ASESINATOS SIN FIRMAS, SIN CARTAS, SIN MÁS NI MÁS
Ernesto Pérez Castillo
En Pozuelo de Alarcón, España –que no en Cuba–, un inmigrante colombiano lleva más de tres meses –ciento dieciséis días, con sus noches, con su frío, con su calor, con sus lluvias heladas, con sus vientos cortantes– subido a lo alto de las vigas de una grúa, exponiendo jornada tras jornada su vida a más de cuarenta metros del suelo.
Doney Ramírez es el tercer obrero en la protesta, que comenzó desde el lejano febrero su compañero David Cediel y luego Sandy Rafael. ¿Qué exigen? No piden la libertad de nadie, no quieren que el gobierno renuncie, no reclaman nada que no les toque por ley natural. Lo que buscan es sencillo: que se les pague lo que se les debe.
¿Y qué han ganado hasta el sol de hoy? Apenas un par de miserables párrafos en El País, que no se gastó en ellos ni una foto, y los reporta más como curiosidad, por el tiempo sostenido, nunca como una violación fragrante de los derechos del trabajador.
Y pueden darse con un canto en el pecho, pues muy menos que eso han recibido las más de 600 personas que durante 2009 denunciaron haber sufrido torturas y malos tratos en España por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado o los funcionarios de prisiones. De esas denuncias, una docena corresponden a casos de torturas nada menos que en centros de menores.
Quienes ya nada recibirán serán las 41 personas que en el mismo año perdieron la vida mientras se encontraban detenidos o encarcelados bajo custodia estatal.
Aunque la agencia EFE lo reporta, El País ni nadie más los ve, pues lejos de estar a la vista de todo el mundo en las alturas, como Doney, se encontraban tras las rejas y pronto –por obra y gracia de la gran prensa internacional– serán barridos bajo la alfombra sobre la que se juega la copa del mundial de fútbol, de ellos ya nunca nada se sabrá.
¿Y la carta de denuncia, dónde está?
¿Cuándo comienza la campaña por el reclamo de firmas de condena?
¿Dónde están los progres, los intelectuales, los cineastas, los artistas, la farándula que corre a firmar con Prisa cuando sienten que sus contratos flaquean o pueden flaquear?
¿Cuándo se les ocurrirá, ante la evidencia de estos crímenes, crear la Plataforma de Españoles para la Democratización de España?
En Pozuelo de Alarcón, España –que no en Cuba–, un inmigrante colombiano lleva más de tres meses –ciento dieciséis días, con sus noches, con su frío, con su calor, con sus lluvias heladas, con sus vientos cortantes– subido a lo alto de las vigas de una grúa, exponiendo jornada tras jornada su vida a más de cuarenta metros del suelo.
Doney Ramírez es el tercer obrero en la protesta, que comenzó desde el lejano febrero su compañero David Cediel y luego Sandy Rafael. ¿Qué exigen? No piden la libertad de nadie, no quieren que el gobierno renuncie, no reclaman nada que no les toque por ley natural. Lo que buscan es sencillo: que se les pague lo que se les debe.
¿Y qué han ganado hasta el sol de hoy? Apenas un par de miserables párrafos en El País, que no se gastó en ellos ni una foto, y los reporta más como curiosidad, por el tiempo sostenido, nunca como una violación fragrante de los derechos del trabajador.
Y pueden darse con un canto en el pecho, pues muy menos que eso han recibido las más de 600 personas que durante 2009 denunciaron haber sufrido torturas y malos tratos en España por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado o los funcionarios de prisiones. De esas denuncias, una docena corresponden a casos de torturas nada menos que en centros de menores.
Quienes ya nada recibirán serán las 41 personas que en el mismo año perdieron la vida mientras se encontraban detenidos o encarcelados bajo custodia estatal.
Aunque la agencia EFE lo reporta, El País ni nadie más los ve, pues lejos de estar a la vista de todo el mundo en las alturas, como Doney, se encontraban tras las rejas y pronto –por obra y gracia de la gran prensa internacional– serán barridos bajo la alfombra sobre la que se juega la copa del mundial de fútbol, de ellos ya nunca nada se sabrá.
¿Y la carta de denuncia, dónde está?
¿Cuándo comienza la campaña por el reclamo de firmas de condena?
¿Dónde están los progres, los intelectuales, los cineastas, los artistas, la farándula que corre a firmar con Prisa cuando sienten que sus contratos flaquean o pueden flaquear?
¿Cuándo se les ocurrirá, ante la evidencia de estos crímenes, crear la Plataforma de Españoles para la Democratización de España?
ESCRIBIR, SIN SARAMAGO
Ernesto Pérez Castillo
Yo, que no tengo abuelita, veo siempre con mal ojo los elogios. Especialmente los elogios de oficio, los que dictan las buenas maneras, la santidad que gratuita se vierte sobre el hombre que llegó al final del camino.
Así, puedo decir ahora y quiero, que leí en un dos por tres El evangelio según Jesús Cristo, que me gustó, que lo disfruté, pero siempre en la corta medida en que habría disfrutado cualquier buen boceto, una obra que me dejó el sabor de inacabada, de potencialidades tan bien planteadas como incumplidas, que deja más promesas que frutos colgando de las ramas.
Luego, hace ya cinco años, tuve un buen mediodía a José Saramago delante de mí. Y ese día me convenció, no el escritor, pero si el tipo, el inconforme, el fulano que gusta y sabe buscarle la cuarta pata al gato.
Sucedió el encuentro en el Centro Onelio, y desde media mañana esperaban allí por él casi medio centenar de escritores jóvenes, que lo aguardaban como se aguarda al Mesías. Y este señor llegó, con ninguna humildad –ni falta que le hacía–, y dedicó más de una hora de charla a desbarrar contra todo intento de “enseñar a escribir”.
Recuerdo su voz hipnotizando aquel auditorio con una metáfora: el pez que sabe a qué profundidad le conviene nadar, y que se empeña en ser el mejor nadador a esa profundidad. La metáfora era buena… solo que ningún pez toma ese tipo de decisiones, es la biología, pura y dura, quien decide eso por él, así que a diez de últimas la metáfora era bonita, pero inútil ¿cómo todas?
Y eso fue lo bueno, y eso fue lo que me convenció esa tarde, ver que Saramago tenía una fe tremenda en lo que decía, pues nada de lo que dijo lo planteó como una posibilidad sino como una verdad de acero, su verdad, sin querer suavizarla ni adornarla para hacerla más tragable, sin importarle al parecer qué opinarían luego de él aquellos jóvenes que le escuchaban con la boca abierta, como los peces de las peceras.
Ese fue el valor de ese encuentro lejano, en que nunca me acerqué al premio Nobel: verle diciendo, y no son sus palabras sino las mías, que no hay nada que aprender que no debas aprender por ti mismo. Solo que ya eso lo sabía de antes.
Yo, que no tengo abuelita, veo siempre con mal ojo los elogios. Especialmente los elogios de oficio, los que dictan las buenas maneras, la santidad que gratuita se vierte sobre el hombre que llegó al final del camino.
Así, puedo decir ahora y quiero, que leí en un dos por tres El evangelio según Jesús Cristo, que me gustó, que lo disfruté, pero siempre en la corta medida en que habría disfrutado cualquier buen boceto, una obra que me dejó el sabor de inacabada, de potencialidades tan bien planteadas como incumplidas, que deja más promesas que frutos colgando de las ramas.
Luego, hace ya cinco años, tuve un buen mediodía a José Saramago delante de mí. Y ese día me convenció, no el escritor, pero si el tipo, el inconforme, el fulano que gusta y sabe buscarle la cuarta pata al gato.
Sucedió el encuentro en el Centro Onelio, y desde media mañana esperaban allí por él casi medio centenar de escritores jóvenes, que lo aguardaban como se aguarda al Mesías. Y este señor llegó, con ninguna humildad –ni falta que le hacía–, y dedicó más de una hora de charla a desbarrar contra todo intento de “enseñar a escribir”.
Recuerdo su voz hipnotizando aquel auditorio con una metáfora: el pez que sabe a qué profundidad le conviene nadar, y que se empeña en ser el mejor nadador a esa profundidad. La metáfora era buena… solo que ningún pez toma ese tipo de decisiones, es la biología, pura y dura, quien decide eso por él, así que a diez de últimas la metáfora era bonita, pero inútil ¿cómo todas?
Y eso fue lo bueno, y eso fue lo que me convenció esa tarde, ver que Saramago tenía una fe tremenda en lo que decía, pues nada de lo que dijo lo planteó como una posibilidad sino como una verdad de acero, su verdad, sin querer suavizarla ni adornarla para hacerla más tragable, sin importarle al parecer qué opinarían luego de él aquellos jóvenes que le escuchaban con la boca abierta, como los peces de las peceras.
Ese fue el valor de ese encuentro lejano, en que nunca me acerqué al premio Nobel: verle diciendo, y no son sus palabras sino las mías, que no hay nada que aprender que no debas aprender por ti mismo. Solo que ya eso lo sabía de antes.
jueves, 24 de junio de 2010
Ernesto Pérez Castillo
Al llegar, sin saludar al vecino, subió a su apartamento. Entró y cerró, pero no pasó el cerrojo de seguridad. No encendió las luces. No encendió el televisor. No encendió la radio. No se cambió de ropa. No abrió las ventanas ni el balcón. No le echó agua a las plantas de la sala. No se preparó nada de comer, no bebió nada. No había platos sucios en la cocina. Abrió la nevera, sacó una cerveza y la dejó sobre la mesa sin abrir, y junto a ella dejó el periódico, sin hojearlo.
Volvió a la sala y se sentó en el sofá. Estiró las piernas, cerró los ojos, y no se durmió. Así estuvo más de media hora. Luego fue al cuarto. Vio el teléfono descolgado, el manófono sobre la mesa de noche. Colgó el teléfono y dejó abierta la gaveta que había dejado abierta en la mañana.
No retiró el cubrecama, no se sacó los zapatos, no se tendió en la cama. Se sentó en la orilla, junto a la cabecera, puso una almohada tras su espalda, se acomodó, y no cerró los ojos.
Cruzó las manos tras la nuca y no pensó en nada. No pensó en nadie. No pensó en sí mismo. Escuchó el descargue del baño vecino, los pasos que subían o bajaban la escalera, que se detenían en la puerta de enfrente, el trasiego en la cocina del piso de arriba, el timbre del teléfono del apartamento de al lado. Escuchó el timbre de su propio teléfono, y no respondió.
Anocheció, llamaron a la puerta y no hizo caso. Volvieron a llamar. Siguió sin responder su teléfono que sonó otras cuatro veces en la madrugada.
Al amanecer encendió un cigarro, pero lo dejó en el cenicero a medio fumar. Entonces se cambió la camisa, se peinó, se cepilló los dientes. No se preparó un café. No desayunó. Guardó la cerveza en la nevera y salió del apartamento a las siete menos cuarto, sin pasar el cerrojo de seguridad.
Bajó unos escalones, se dio media vuelta, y volvió al apartamento. Entró al cuarto, descolgó el teléfono, dejó el manófono sobre la mesa de noche y volvió a salir, pasando ahora el cerrojo de seguridad.
En la avenida miró el reloj y comprobó que otra vez tenía tiempo suficiente para llegar temprano a la oficina.
Al llegar, sin saludar al vecino, subió a su apartamento. Entró y cerró, pero no pasó el cerrojo de seguridad. No encendió las luces. No encendió el televisor. No encendió la radio. No se cambió de ropa. No abrió las ventanas ni el balcón. No le echó agua a las plantas de la sala. No se preparó nada de comer, no bebió nada. No había platos sucios en la cocina. Abrió la nevera, sacó una cerveza y la dejó sobre la mesa sin abrir, y junto a ella dejó el periódico, sin hojearlo.
Volvió a la sala y se sentó en el sofá. Estiró las piernas, cerró los ojos, y no se durmió. Así estuvo más de media hora. Luego fue al cuarto. Vio el teléfono descolgado, el manófono sobre la mesa de noche. Colgó el teléfono y dejó abierta la gaveta que había dejado abierta en la mañana.
No retiró el cubrecama, no se sacó los zapatos, no se tendió en la cama. Se sentó en la orilla, junto a la cabecera, puso una almohada tras su espalda, se acomodó, y no cerró los ojos.
Cruzó las manos tras la nuca y no pensó en nada. No pensó en nadie. No pensó en sí mismo. Escuchó el descargue del baño vecino, los pasos que subían o bajaban la escalera, que se detenían en la puerta de enfrente, el trasiego en la cocina del piso de arriba, el timbre del teléfono del apartamento de al lado. Escuchó el timbre de su propio teléfono, y no respondió.
Anocheció, llamaron a la puerta y no hizo caso. Volvieron a llamar. Siguió sin responder su teléfono que sonó otras cuatro veces en la madrugada.
Al amanecer encendió un cigarro, pero lo dejó en el cenicero a medio fumar. Entonces se cambió la camisa, se peinó, se cepilló los dientes. No se preparó un café. No desayunó. Guardó la cerveza en la nevera y salió del apartamento a las siete menos cuarto, sin pasar el cerrojo de seguridad.
Bajó unos escalones, se dio media vuelta, y volvió al apartamento. Entró al cuarto, descolgó el teléfono, dejó el manófono sobre la mesa de noche y volvió a salir, pasando ahora el cerrojo de seguridad.
En la avenida miró el reloj y comprobó que otra vez tenía tiempo suficiente para llegar temprano a la oficina.
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